mi cama era un océano, un cielo, un bosque y la noche

2020

Mi cama era un océano, un cielo, un bosque y la noche, 2018-2021

Eco Dye sublimination sobre algodón orgánico y polialgodón

74 x 48 cm

Texto Enrique Vila-Matas. Fotografía Celia Vega Pérez

1/3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Exposiciones

Colecciones

Michel Foucault escríbia en Des esoaces autres. Hétérotopies sobre el papel que juega la cama durante la infancia como una suerte de umbral activado por medio de la fantasía que nos traslada a un mundo-otro: “Los niños conocen perfectamente esos contraespacios, esas utopías localizadas. Por supuesto, [...]  es -el jueves por la tarde- la gran cama de los padres. Es sobre esa gran cama de donde se descubre el océano, porque uno puede nadar allí entre las mantas; y además, esa gran cama es también el cielo, ya que se puede saltar sobre los resortes; es el bosque, porque uno se esconde; es la noche, puesto que allí uno se vuelve fantasma entre las sábanas; es el placer; por último, porque, cuando vuelvan los padres uno va a ser castigado”.

Mi cama era un océano, un cielo, un bosque y la noche habla de las experiencias vividas durante la infancia en la cama como un espacio lúdico. Recoge los relatos personales de niños que se han hecho mayores, que juegan de nuevo al recordar aquel espacio que un día fue la cama: un territorio indómito donde todo lo soñado era posible, donde lo inanimado cobraba vida.

Una suerte de “montaña” construida de almohadas ofrece al espectador la experiencia de leer los relatos de estas personas sublimados sobre las fundas de las almohadas. Un lugar, esta montaña, que alude de nuevo, al juego y la fantasía.

 

 

 

 

Bóreas, comisaria Beatriz Arce Adrados, Babel Art Lab, La Pereda, 2021

Antonio Toca, Santander

Alejandro Fuentes Arias, Madrid

Crisne, Salamanca